>> Jose Salgado


Cargando las palabras

Cargando las palabras

Leemos, deslizamos la vista por las palabras de un texto, buscamos información, conocimiento, algo que podamos usar para mejorar como personas, como seres humanos. Cuando llevas ya unos cuantos libros leídos, has asistido a varias conferencias y usado tu tarjeta varias veces para poder ir a seminarios, te das cuenta que las frases y las ideas son similares, que todos hablan de lo mismo pero desde distintos puntos de vista. Ves claramente que en el fondo, todo es muy sencillo, todo lo que necesitas saber y hacer para crecer está más cerca tuyo de lo que pensabas. Es cuestión de tener presente ciertas ideas y mantras y usarlas. Una lista de tareas que tenemos que ejecutar en determinados momentos y circunstancias, más fácil no puede ser.

Tenemos claras las palabras: amor, perdón, confianza, fe… las frases las dominamos y somos capaces de introducirlas casi en cualquier contexto: el límite de mi universo es el límite de mi lenguaje, si crees en ti no hay sueño pequeño, tu fuerza está en tu amor, el perdón es la herramienta que repara nuestro pasado, y así podría estar usando frases de este estilo hasta rellenar dos libros.

Estamos preparados, no hay duda. Ya conozco los libros fundamentales, los autores de renombre, las citas célebres y qué actitud hay que demostrar para que por fin yo pueda entrar en esa especie de élite que tiene su hogar donde tiene su corazón y no ve más límite que el de sus sueños.

Poco a poco vas poniendo en práctica lo que has aprendido, con paciencia porque también has leído que es importante tenerla, pero por mucho que repites las frases, el cambio no llega a tu vida. No lo entiendes, has perdonado a la gente que te hizo daño en el pasado, has fijado tus objetivos, das gracias cada día por lo que te ocurre, te esfuerzas y trabajas más duro que antes, y siempre tienes tu mente en el objetivo, en tu sueño. Pero nada, algo no funciona, no notas ningún cambio, no te sientes distinto que hace dos horas, dos días o dos meses o cuando fuera que intentaste cambiar tu vida y tomar un camino distinto, ese camino que está pensado por ti y para ti.

Yo soy nuevo en estos lares de Mapmakers y no puedo hablar por boca de todos, de hecho no conozco a ninguno en persona, ni siquiera de forma virtual. Yo te puedo dar mi punto de vista sobre lo que creo que te pasa, pero tampoco me hagas mucho caso. Soy de los que también se pone a correr persiguiendo su sueño y acaba estampado contra un muro de hormigón que no había previsto. Si, otra frase típica, a un hombre no se le mide por las veces que se cae, sino por las que se levanta. Perdóname que te diga, pero después de darme unas cuantas tortas por la vida, creo que esta frase es una estupidez, un hombre no se mide por las veces que se levanta, sino por las que se levanta y aprende de la experiencia, porque de lo contrario, vaya desperdicio de moratón, vendas, betadine y antiinflamatorios.

No entendéis por qué no funciona, ¿es eso?, habéis trabajado y puesto en práctica todo lo lo que habéis aprendido, así que la culpa está en los libros o en el conferenciante, gurú o quién sea el que te incitó a intentar dar el cambio. Podríamos hablar sobre estos perfiles (y creerme que más de una vez me he tenido que morder la lengua), algunos son más falsos que una moneda de seis euros, pero el mensaje sigue siendo válido lo diga un timador, Santa Teresa de Calcuta o yo.

Quizás es posible que hayas aprendido las palabras pero no su significado. Crees que por repetir la palabra gracias o te perdono estás preparando las bases para tu cambio. Permíteme incomodarte, he conocido a muy pocas personas que sepan dar las gracias, y muchas menos que sepan perdonar. ¿Realmente pensáis que con decir la palabrita de marras ya está todo hecho?, ¿sabéis realmente lo que es perdonar?, ostras, yo he intentado perdonar a más de uno y no siempre he podido hacerlo a la primera, e incluso, con algunos lo más que he conseguido es no pensar en ellos. Yo no se si eso es perdonar. Perdonar es algo realmente complicado a nivel emocional y requiere un esfuerzo y un proceso que no se ejecuta tan fácilmente como pronunciar la palabra de marras.

Las palabras, los mantras, las ideas que puedas leer, no son nada. Son herramientas que te pueden ayudar a recorrer tu camino y encontrar tu auténtico yo. Si, esa persona ideal que te gustaría ser y por la cual has empezado a buscar respuestas. Pero si tu no pones realmente de tu parte, si no hay un trabajo anímico y congnitivo detrás, lo único que eres es un loro de repetición. En serio, reflexiona, ¿has puesto todo lo que hay que poner para cambiarte? ¿Has dejado abierta tu mente y la has poblado de todas las sensaciones y sentimientos necesarios?

En serio, dime, ¿has conseguido perdonar a alguien de corazón? ¿Has amado a alguien? O solo son palabras que has usado para etiquetar un momento que se parecía un poco. Yo se que puedes hacerlo mejor, se que puedes llegar más lejos, simplemente te has de esforzar de corazón, poniendo los sentimientos y no solo las palabras en lo que estás haciendo.

Si lo consigues, si puedes dar este salto, dilo, cuéntalo, porque somos unos cuantos que seguimos intentándolo, dándonos contra un muro invisible y cuanta más gente sea capaz de inspirarnos y enseñarnos como lo hicieron, más fácil será que lleguemos a ser lo que realmente queremos ser.

Foto @ Eva Isart

Jose Salgado

Jose Salgado

En esto de internet desde el 94 y después de todo este tiempo, me sigo sorprendiendo por como evoluciona el servicio, los productos y los usuarios. En resumen, no paro de aprender y estudiar cada día para poder vislumbrar cual es el mejor camino para mantenerse a flote en este entorno tan cambiante.

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Fecha: 25 Febrero, 2014
Visitas: 3.205
Categorías: Espiritual, Motivador,
  • Laura

    Creo que lo verdaderamente difícil es interiorizar un sentimiento y en ese momento, es cuando los hechos suceden por sí solos, al menos eso creo, aunque no soy ninguna experta.
    Considero que hay numerosos artículos que hablan de cómo deberías ser para conseguir ser más feliz o para alcanzar los objetivos que buscas, pero lo realmente difícil es conocerse a uno mismo y saber hacia dónde queremos ir, puede que en este instante establezcamos una meta y cuando la consigamos, si en verdad lo logramos, nos demos cuenta de que eso no era lo que verdaderamente perseguimos, pero puede que hasta que no lo hagas no sepas realmente en qué consiste y por tanto, no puedas definir lo que quieres alcanzar. Supongo que a veces es más fácil delimitar las cosas que no nos gustan y en base a ello establecer nuestras prioridades, éste puede ser un punto de partida. Todo lo que leamos, todo aquello que aprendamos o todas las referencias que podamos tener, pueden ayudar a abrirnos la mente hacia ideas que no habíamos planteado o que habíamos descartado, pero a mí siempre me han enseñado que no me crea todo lo que lea, que forme mi opinión en base a mis principios y que cuanto más lea y más información tenga más rico podrá ser mi argumento.
    Opino que en el fondo somos un pequeño puzzle de experiencias y conocimientos y quizá no se trata de tener más piezas, sino de conformarlas para que al menos para nosotros mismos tengan sentido, aunque a veces haya que desmontar gran parte y volver a empezar, en eso consiste la inteligencia en aprender de lo vivido y si es posible, mejorarlo. Al menos eso creo, pero como no, puedo equivocarme.

 
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