>> che.leon.78


“Era una manzana que un día quiso ser Estrella . . .

Fui criada por mi madre junto a uno de mis dos hermanos mayores, hasta los 6 años viví en el interior del estado, en un lugar donde el estilo de vida es muy diferente a la ciudad, la calidad humana está a flor de piel, el apoyo incondicional nunca se hace esperar.

Cuando fallece mi abuelo materno, las condiciones nos obligan a radicar en la capital, un cambio drástico y difícil. Al ingresar a la escuela, la crueldad de los compañeros no se hizo esperar por dos principales razones, la primera por haber radicado en provincia (un pueblo) y en segundo lugar por ser hija de padres divorciados. Después de un tiempo, me doy cuenta que no está en mí el cambiar la forma de pensar de mis compañeros, que el divorcio de mis padres no es mi problema, pero que nada ni nadie me haría desistir de ser “Estrella”.

A los 17 años, al terminar el nivel preparatoria decido presentar examen de admisión para ingresar a la facultad de medicina en la BUAP, y lamentablemente soy rechazada.  Decido dejar de estudiar y ponerme a trabajar, mi rebeldía y mi mal carácter me hacen entrar en constantes enfrentamientos con mi madre, lo que la orilló a decirme: “Tráeme un título universitario y puedes hacer de tu vida lo que quieras”, así que decidí hacerlo, ingresé a estudiar la Ingeniería en Sistemas Computacionales a un instituto particular de reciente creación, pero que me permitiría trabajar para pagar mis estudios y así estar en posibilidades de al cumplir el requisito de mi madre, hacer lo que yo quisiera. Con gran esfuerzo termino mi carrera universitaria pero en vez de graduarme, a los 25 años, después de pasar por una relación de noviazgo con violencia decido casarme, y al ver realizada la familia que no tuve, creí que ya era una estrella, felizmente procreamos dos hijos:  una niña ahora de 11 años y un niño de ahora 9 años, sigo trabajando y mi mundo gira en torno a ser: esposa, madre, ama de casa, hija y supervisora en una oficina; sin importarme el mundo exterior,  mi vida se desarrolla en mi burbuja.

Un día me doy cuenta que no estoy a gusto, amo a mi familia, a mis hijos, amo lo que hago pero no soy feliz, nos soy una estrella. Se presenta la oportunidad de estudiar la Maestría en Administración y decido cursarla (a pesar de la inconformidad y desacuerdo de mi esposo),  así cumpliría lo que me había propuesta años atrás, tener un título universitario y seguramente eso si me haría una estrella.

Comienzan problemas de pareja, recuerdo que soy hija de padres divorciados, que las reglas de la sociedad marginan  a las mujeres divorciadas, que no será fácil un camino así pero también sé que no merezco un trato denigrante y violento, además ahora soy madre de dos criaturas que se formaran de acuerdo al ejemplo que nosotros, sus padres les demos. Me aterra la idea de que mi hija sea una mujer sumisa y violentada y que mi hijo se convierta en el verdugo de algún ser.

Ahora tengo mi título de  Licenciatura, especialidad y Maestría, estoy casada por la iglesia católica y por lo civil (como lo marca la sociedad) pero no soy feliz, subo de peso, entro en depresión. . .  no soy una estrella.

Después de un año de intentos por cambiar las cosas, se presenta la infidelidad por parte de mi entonces esposo y con ello nuevamente violencia. Me doblego y caigo en cuenta que los problemas de pareja no puedo superarlos yo sola; con la firme intención de ser feliz decido emprender un camino de renovación y fortalecimiento para divórciame. Mi preocupación más a ese ¿qué dirán?, ahora es el bienestar y felicidad de mis hijos. Por conocer a mi entonces esposo, yo sabía que había una sola forma de obtener el divorcio en los mejores términos y sin violencia, y esa forma fue ceder a ese patrimonio que habíamos logrado juntar durante el matrimonio a cambio de la firma voluntaria del divorcio. Sigo sin ser una estrella.

Comienzo una nueva vida, sin casa, sin coche y sin un peso en la bolsa, pero cuento con salud, una fuente de ingreso (mi trabajo), tengo lo más importante: a mis hijos, a mi madre, dos hermanos y amigos que me brindan su apoyo incondicional.

Pasó una etapa de 3 años en la que perdí de vista el interés por ser una estrella, toda mi fuerza e ímpetu se volcó a ser feliz para poder hacer felices a mis hijos. Considero que lo he logrado, ahora veo, siento y me expresan su felicidad pero, ésta calma me hace recordar que sigo sin ser una estrella y considero que es momento de remontar y estudiar un Doctorado, sin lugar a duda alguna ahora si  seré una estrella.

Por alguna extraña razón, un día se me presenta un cartel con la oferta académica para estudiar a distancia en la BUAP o  en la UNAM (se formó todo un big bang en mi interior al recordar mi pasión por el área de la salud, en recordar que alguna vez soñé estudiar en la BUAP y como imposible en la UNAM), desisto de estudiar el Doctorado y después de dialogar con mis hijos,  decido inscribirme para estudiar una Licenciatura, con temor y enfrentando un sin fin de recuerdos no gratos, presento el examen, soy aceptada y me inscribo a la facultad de psicología nada más y nada menos que en la UNAM.  Me sentí una estrella !

Pronto me di cuenta de mi error, ésta experiencia y el riesgo actual en el que se encuentra mi estabilidad laboral,  son solo el comienzo de un largo camino que implica sacrificio, esfuerzo y aprendizaje. Así, que por más oscuro que se torne el camino, en mis planes no está contemplado el desistir.

Al hacer el corte en la manzana, me he dado cuenta que tengo la capacidad y el brillo suficiente para resistir cuantas veces me cubra una noche de bruma, esperando de ver llegar el alba para fortalecerme con la luz que emana de una estrella en madrugada.

Por amor, pasión, decisión, convicción y compromiso, sigo por el camino incesante del aprendizaje para forjar aprendizaje!

Actualmente estoy cursando el segundo semestre en Psicología y un seminario internacional de resiliencia del cual la primer actividad es la que ahora comparto con ustedes.

Eva León

 

Fecha: 22 Septiembre, 2015
Visitas: 1.965
Categorías: Historias Home,
  • Querida Eva. Gracias por compartir tu historia. Eres un ejemplo de lucha. Eres una estrella y siempre lo fuiste. Lo que pasa es que las estrellas no ven su propia luz pero a mi me llegó, así que creeme. La vida es dura a veces y no es justa pero seguiremos en pie. Un fuerte abrazo. Delfina

    • Em León

      Gracias Delfina, te creo y te admiro.
      Saludos y recibe un abrazo fraterno de mi parte.

      Eva León.

  • Bonita historia de Resiliencia…

    • Em León

      Gracias Dori, saludos y un abrazo fraterno.

  • Marina Miller

    Eres increíblemente grande, tu historia me tocó el alma. Lucha sin cesar por aquello en lo que crees pero sin dejar de disfrutar cada instante, y comienza a ser consciente de algo… Siempre fuiste una estrella, pero no siempre fuiste capaz de verlo. Con cada una de tus acciones has demostrado serlo, no permitas que nada ni nadie te quite eso. Mil gracias por iluminarnos con tu historia!

    • Em León

      Gracias por tus palabras Marina ! Seguiré, pero sin dejar de disfrutar plenamente cada instante. Recibe un abrazo fraterno =D

 
Mapmakers en Facebook Mapmakers en Twitter Mapmakers en Google Plus Mapmakers en Youtube Mapmakers en Pinterest Mapmakers en Foursquare Mapmakers en Instagram Mapmakers en Linkedin
Considérate empujado