>> Ruben Montesinos


¿Fácil? No gracias

Mirando con perspectiva todas las cosas que he ido consiguiendo en mi vida (ya sean profesionales o personales) me doy cuenta que las que más valoro son aquellas en las que he tenido que sufrir para conseguirlas. Aquellas que han supuesto un sacrificio, aquellas por las que he tenido que pelear, pasar noches sin dormir, aquellas por las que he llorado, aquellas en las que he tenido que dejar una parte de mí por el camino.

Déjame que te cuente una historia, la historia de lo mucho que me costó obtener mi carrera universitaria. Quizás para ti el paso por la universidad no es un hecho relevante de ser contado, pero te puedo garantizar que para mí ha sido una de las cosas que más me han costado de mi vida.

Mi padre nunca estudió, no terminó el colegio y a una edad muy temprana comenzó a trabajar porque en su casa hacía mucha falta. Por este motivo siempre quiso que su hijo mayor “yo” fuese a la universidad, era su sueño. Sin embargo yo fui el típico niño que pasaba sin pena ni gloria por el colegio, el niño Mr 5 aprobao pelao. En el instituto fue peor y repetí 2º y COU. Nadie apostaba por mí y todos les decían a mis padres que era imposible que pudiese terminar una carrera universitaria.

Finalmente y con una edad ya avanzada comencé la Licenciatura en Psicología, carrera que empecé a estudiar únicamente porque un amigo mío lo hizo y pensé que quizás así tendría más motivación para estudiar. Me equivocaba por completo.

Después de pasar más de tres años en la universidad y únicamente haber aprobado unas 10 asignaturas de casi 40, decidí que ya no podía continuar así. Es verdad que la universidad no me motivaba, no tenía ningún aliciente para mí. Odiaba el politiqueo, el tener que aprender a base de memorizar y escupir lo estudiado en exámenes tipo test de cuatro alternativas. No tenía ninguna motivación… pero un día entendí que terminar esa carrera era la llave que me abriría la puerta para comenzar a construir mi futuro profesional.

A partir de ese momento decidí tragarme mi orgullo y aceptar las normas establecidas durante un periodo de tiempo determinado y memorizar todas esas toneladas de datos que necesitaba para aprobar. Así lo hice durante el siguiente año  y conseguí en un tiempo record recuperar todos los años perdidos y quedarme sólo a cuatro asignaturas de finalizar mis estudios universitarios. Cansado por el esfuerzo decidí comenzar con el proyecto final de carrera y así oxigenarme un poco. El proyecto lo hice en la empresa en la que actualmente soy el Director de Recursos Humanos, pero recuerdo como si fuese ayer hace ahora 11 años el primer día que pisé la empresa.

Una vez había terminado el proyecto, la Dirección me ofreció un puesto de trabajo. Les dije que sí por su puesto pero que tendrían que darme algunas facilidades para poder hacer los exámenes de las 4  asignaturas que me quedaban para terminar la carrera. Como pude, haciendo grandes sacrificios compaginé mi puesto de trabajo con los estudios. En el primer año conseguí aprobar 3 de las 4 asignaturas.

Después de mucho sufrir, únicamente me quedaba una asignatura para finalizar mi licenciatura. La asignatura se llamaba “Neurociencias”, una troncal de primero. Es decir, me quedaba uno de los huesos de la carrera, la asignatura de la que había estado huyendo todos estos años era la que me abriría o cerraría todas mis puertas profesionales, en esta y en cualquier otra empresa.

Yo sabía que me costaría mucho aprobarla porque era una asignatura que no tenía mucho que ver con mi especialidad “Recursos Humanos y Organización de Empresas” pero que tenía que superar fuese como fuese. Para darle más emoción tengo que reconocer que nunca asistí a ninguna clase presencial de esta asignatura así que leía y leía los contenidos pero tenía muchas dudas. Averigüé el horario de tutorías del profesor de la asignatura y me decidí a ir a hablar con él. Las tutorías eran los jueves por la tarde de seis a ocho. Yo vivo y trabajo en Alicante pero había estudiado en Castellón, por lo que tenía que desplazarme a Castellón a las tutorías. Así que durante todo un año académico, todos los jueves por la tarde después de haber hecho ocho horas laborales en jornada intensiva cogía el coche y me desplazaba hasta Castellón para asistir a las tutorías de la asignatura de Neurociencias. Todas las semanas, de todos los meses, de un año académico, así hasta la fecha del examen.

Recuerdo como si fuese hoy el día que como otras tantas veces cogí el coche para ir a Castellón, lo único que esta vez no era para ir a tutorías era para ver la nota del examen. Llegué a la universidad con un nudo en el estómago, subí las escaleras y llegue al despacho. Busqué mi nombre en la lista, y con un movimiento casi a cámara lenta de mi dedo índice llegué  hasta la casilla donde estaba la nota… un cinco, Mr 5 había aparecido.

No puedo describir la sensación que tuve en ese momento, estaba sólo en aquel pasillo, a doscientos kilómetros de mi casa, inmóvil mirando la nota, un cinco. Después de tantos años, después de tanto sacrificio me había Licenciado en Psicología. Fue una sensación rara, como de vacío, ya había acabado, ya había terminado. Miré de nuevo la cifra de la nota, un cinco. En ese momento pensé, no creo que realmente haya aprobado el examen, sé que el profesor me ha aprobado.

No me da vergüenza decirlo, estoy convencido de que ese profesor me aprobó…, pero no me aprobó por nada. Me aprobó porque reconoció el sacrificio, el esfuerzo que había hecho, vio que para mí aprobar era un mero trámite, que era el principio y no el final. Ese profesor me miró no como era… si no como podría llegar a ser. De regreso a Alicante en el coche tuve mucho tiempo para pensar y recordar todos los años que había pasado en la universidad, todas las emociones, sentimientos y vivencias.

Llegué a mi casa… ya era tarde y mi padre estaba tumbado en el sofá después de su maratoniana jornada de trabajo. Me dirigí hasta él y me arrodillé abrazándolo al mismo tiempo que le decía… ya he terminado… ya he terminado… y los dos rompimos a llorar como niños pequeños. Mi madre y mis hermanos mucho más jóvenes que yo también se abrazaron y se pusieron a llorar. Había conseguido aquello que nadie pensaba que sería capaz de hacer… ni siquiera mis padres.

Al día siguiente cogí mi nómina de becario y me fui al banco para que me diesen un préstamo personal. No era para comprarme un coche o una casa, era para estudiar… para empezar a estudiar aquello que realmente me aportase valor, aquello que me motivase, aquello que eligiese por vocación. Varios master, un MBA y una infinidad de cursos más tarde conforman hoy mi CV académico. Aquel niño que no tenía futuro en los estudios llegó más allá de lo que nadie hubiese imaginado, ¿Fue fácil? NO… pero quién dijo que iba a serlo.

Ahora cuando alguien me propone algún reto diciéndome, no te preocupes que será fácil… yo le respondo ¿Fácil? No gracias.

Ruben Montesinos

Ruben Montesinos

Hola, soy Rubén Montesinos y nací un 9 de abril de 1976 en Elche (Alicante). En el pasado fui un mal estudiante, que poco a poco fue enmendado sus errores de juventud y acabé Licenciándome en Psicología por la Universidad Jaume I de Castellón (UJI), especializándome en el área de los Recursos Humanos. Me considero aprendiz de todo y maestro de nada, una persona muy versátil y con muchas inquietudes profesionales. Las áreas en las que más cómodo me encuentro son las relacionadas con el liderazgo, la motivación y la dirección de equipos. Mi sueño es ser un buen formador y transmitir toda la pasión y fuerza que llevo dentro a los demás. La escuela de la vida me ha enseñado la capacidad que tienen los seres humanos para superar obstáculos, que las personas no tienen límite si se lo proponen y que el amor es el motor de toda nuestra existencia. Me encanta viajar y conocer otras culturas y otras formas de entender la vida. Es genial saber que la tierra es tan grande y tan pequeña al mismo tiempo. Pero lo más importante es saber que el mejor lugar del mundo es aquel en el que estás con tus seres queridos y en paz contigo mismo. Amo a mi familia por encima de todas las cosas y echo de menos a mi padre cada día... era y será siempre mi súper héroe, una persona normal que hacía cosas increíbles... un verdadero #Mapmaker.

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Fecha: 21 Agosto, 2013
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Categorías: Educación, Inspirador, Motivador,
  • Cuando alguien me dice ‘no te preocupes’… me echo a temblar; sea fácil o difícil… 🙂

    • Rubén Montesinos

      Javy tienes toda la razón del mundo…je..je… cuando alguien te dice no te preocupes… empieza a preocuparte.

      Muchas gracias por tus palabras. Un saludo ;))

  • Gran historia. Difícil fue tu motivación, fácil sería la frustración para alguien como tú. Sigue.

    • Rubén Montesinos

      Muchas gracias por tus palabras Isra, yo nunca he encajado en nuestro sistema educativo, menos mal que encontré a Sir Ken Robison y empecé a entender un poco más mi situación.

      Yo siempre en modo “Go”

      Un Abrazo

  • Mirka Plasencia

    Grande!!! lo de Mr 5 me he sentido muy identificada.. sigue así con esfuerzo y perseverancia estoy convencida de que se consiguen las cosas que quieres a pesar de lo que escuches o dejes de escuchar. Sigue asi !!! rodeándote de mapmakers y gente que hace suceda donde no caben las excusas.

  • Sergio

    Mr 5 eres muy grande. Los que te conocemos bien sabemos lo difícil que lo has tenido todo y lo fácil que lo podrías haber tenido, pero no hubiera sido lo mismo, no?. Sobre todo, todo lo que has hecho ha sido siempre desde la mas tremenda humildad y eso hace que los demas te admiremos tanto. Dice loquillo .. “es muy difícil ser humilde cuando se es tan grande”, pues tu lo has logrado Mr 5, en lo profesional y en lo laboral !!! un abrazo Bernabos!

    • Rubén Montesinos

      Dice una canción de SFDK que “la familia va más allá de los parientes” Y yo tuve que irme a China a encontrar a mi hermano de Castellón… gracias bro! Tú si que eres un mapmaker y quiero verte por aquí cuanto antes. Os queremos familia. Un abrazo hermano!

  • bel

    Mr 5?….JeJeJe….me ha gustado tu historia…ver plasmado
    en palabras una etapa de tu vida de la yo fui participe, ha sido emotivo,
    además recuerdo la fase siguiente de tu máster y las noches de
    “charreta” en el sofá de mi casa…Jo, cuantas cosas han pasado desde
    entonces!!!!…quien nos lo hubiese dicho…Eh..”Mistral”?…me
    cuesta reconocerlo pero después de todo lo vivido…sigues estando en una parte
    importante de mi corazón…un beso

    • Rubén Montesinos

      Hola Bel muchas gracias por tus palabras. Formas parte de mi hidtoria, muchas gracias por tu hospitalidad y por tus converssciones. Fue en esas noches de charraetas en las que nos conocimos realmente. Un beso!

 
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