>> Cynthia Bagué


Hasta El Límite

Muchas veces a lo largo de nuestra vida, solo al encontrarnos con nuestra propia mirada, comprendemos que ha llegado la hora de reinventarnos,  salir de nuestro lugar de confort, abrazarnos fuertemente a nosotros mismos y rescatar lo que somos en esencia, hacer a un lado las cosas que no nos sirven, cerrar círculos, abrir puertas y ventanas para finalmente salir a encontrarnos con nuestro destino y convertirnos en creadores de mapas de nuestra propia vida. Es cierto que caminar por sitios que nunca nadie ha recorrido fácilmente nos aterra, pero cuando logramos vencer el miedo y aventarnos con la certeza de que hemos llegado hasta este punto por alguna razón, es cuando las cosas comienzan a suceder.

Era un largo invierno, esa mañana me miré al espejo, como tantas veces. Desde niña buscaba descubrir si había algo oculto en la oscuridad de mis ojos. Traté  nuevamente y encontré el reflejo de mi imagen en ellos. Sonreí, llegó la hora, tomé el tiquete de autobús y salí directo a encontrarme con mi vida.

Llevaba unos meses de haber llegado a Miami: ahora todo era diferente. Pensé que solamente estaría un par de semanas en esta ciudad para colaborar con otros compositores y así “ganar mi primer millón”.  En verdad, todavía no sé lo que estaba pensando. ¿De verdad creí que en dos semanas sucedería?

 

Ese año me habían grabado varios temas en México, pero yo estaba más enfocada en retomar mi carrera como presentadora de televisión. Para ese tiempo, llevaba un par de años fuera de las cámaras, así que antes de continuar con mis planes, decidí hacer una pausa precisamente en Miami, crear música y después volver a casa. Pero algo me empujó a buscar mi camino.

Entonces, volví a México, pero sólo para hacer mis maletas, buscar la bendición de mi madre, el abrazo de mi padre y abandonar lo que hasta ese momento llamaba mi vida para volver al país de las oportunidades. Sabía que tenía mucho que perder, pero intuía que tenía mucho más por ganar. Meses después, comencé  a extrañar profundamente mi vida en México: mis amigos, mi barrio, mi familia;  todo aquello que para mí representaba “estabilidad”. Me había gastado todos mis ahorros y entonces caí en cuenta de que me había convertido en una inmigrante.

Luigie González es un compositor y productor joven, con un entusiasmo increíble. Había colaborado en el disco de Juan Gabriel, “Abrázame muy fuerte”, y era la primera vez que escribíamos juntos.

“¿Para quién vamos a escribir?”, me preguntó.

Todavía puedo sentir una suave brisa en mi cara y las emociones a flor de piel: las palabras me brotaban y los ojos se me llenaron de lágrimas. Pero la música comenzó a fluir de inmediato, asistida por el entusiasmo, las ganas, la magia de crear.

“No sé para quién podemos escribir”, le dije, “pero quiero hablar de cuando sientes que has llegado al límite de tus fuerzas”.

 

Luigie tomó la guitarra y comenzó a soltar notas. “Hasta el límite del cielo yo llegué”, fue la primera frase que salió de mí. “Hasta el límite el infierno yo toqué”, agregó él.

Caminando como dos locos alrededor de la piscina, en una suerte de danza dirigida por la pasión musical, Luigie y yo éramos dos personas convirtiéndonos en una sola, casi adivinando nuestras palabras, haciendo que la canción cobrara vida propia.

“Que a veces salgo a la calle y no reconozco a nadie, y me encuentro de pie sin poder entender cómo fue que llegué”.

Era una revolución de sentimientos transformados en canción, me sentí como una adolescente que se encuentra en un punto donde debe definir por donde continuar.  Fué una catarsis que me llevó a recuperar mis fuerzas y ya con la mente clara pude continuar el  camino que hoy me trajo hasta aquí.

Unas semanas después de haber escrito esa canción, recibí una llamada. En ese momento había comenzado a trabajar en un modesto canal de televisión local; un trabajo que aún no me pagaba pero que me permitía  retomar lo que había dejado inconcluso en mi país.

“Myriam , ganadora de la primera generación de la academia grabó ‘Hasta el límite’”, me dijo la voz al otro lado de la línea telefónica. O algo así: yo sólo recuerdo que grité como una loca. Seis meses después, el tema se estaba escuchando en las estaciones de todo México; fue uno de los temas más sonados del verano de 2006.  Yo no estuve en mi país para vivirlo, pero mi familia,  mis amigos y ex compañeros de trabajo,  me llamaban y escribían contándome que la canción estaba sonando en todas partes. Todo se confabuló para que la canción se convirtiera en un éxito.

Hoy entiendo que todo en la vida es un proceso: uno pasa por etapas y lo importante es vivirlas siempre con la mayor intensidad, llegando al límite de tus fuerzas. De otra manera, nada tendría sentido.

Cynthia Bagué

Cynthia Bagué

Comunicadora, Escritora de Canciones e Historias, Soñadora Compulsiva, MapMaker, Bloguera, Esposa y según mis hijos: Súper Mom. Journalist TVYNovelasUSA. "Ésta es mi bitácora de sueños, los tuyos, los míos, los nuestros, los inauditos, los que nos hacen llegar Hasta El Límite..."

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookLinkedInPinterestYouTube

Fecha: 25 Julio, 2013
Visitas: 2.497
Categorías: Inspirador, Música,
  • Gran historia Cyntia, hay que exprimir cada fase de la vida como si fuese el último.

  • Leticia Lledó

    La única forma de conseguir tocar aunque sea con la punta de los dedos tus sueños, es llegando al límite de tus fuerzas. Enhorabuena!!!

    • Cynthia

      Gracias Leticia!

  • enricoahrens

    Me encanta Cyntia, que gran historia, 1000% Mapmaker, gracias por inspirar.

  • Bello, sincero y puro, gracia spor impregnarnos de esa sensación Cynthia.

    • Cynthia

      Gracias a tí por inspirar!

  • Gracias por la revolución, Cynthia, felices de tenerte aquí.

    • Cynthia

      Gracias Álex, yo estoy feliz de formar parte de ésto!

 
Mapmakers en Facebook Mapmakers en Twitter Mapmakers en Google Plus Mapmakers en Youtube Mapmakers en Pinterest Mapmakers en Foursquare Mapmakers en Instagram Mapmakers en Linkedin
Considérate empujado