>> Karla Covarrubias


Limpiar la mente

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Ese personaje que ahora eres tú es la obra maestra resultado de tus creencias, de tus miedos, de tus éxitos, de tus fracasos, de todos tus paradigmas. Si quisieras cambiar radicalmente un aspecto en tu vida como formar o eliminar un hábito, en lo que tendrías que trabajar es en modificar tus pensamientos hacia ese objetivo, disciplinar la mente y educarla para llevarlo a cabo. Asimismo, el sufrimiento, las alegrías y toda tu vida en general son resultado del lugar donde realmente habitas: tu mente.

Recuerdo cuando le conté a un amigo del proyecto de emprendimiento en el que estoy trabajando, lo primero que me dijo fue: ¿no te da miedo fracasar? A decir verdad, hasta ese momento no había pensado en tal opción, evidentemente sé que es una posibilidad pero mi mente está 100% enfocada a buscar las maneras de hacer que eso que me apasiona funcione. Actualmente este es un proceso instantáneo en mi persona, no me detengo a ver los obstáculos, simplemente sé que hay que brincarlos y, listo. Para llegar a esto obviamente he pasado años revisando mis pensamientos, analizándolos y trabajando duramente en disciplinar mis ideas, en acotar y acatar hábitos positivos y descartar hasta donde me es posible el miedo, a este proceso le llamo limpiar la casa. Después de seguir la práctica que anteriormente describí me di cuenta he logrado conocerme mucho más, enfoqué las creencias que obtuve en mi niñez, y eliminé aquello que no era útil para la persona que quiero ser, perdoné y me liberé de cargas innecesarias para esta etapa de mi vida, me reconcilié con mi pasado y con cada actor que lo construyó. Después, nuevamente puse en tela de juicio el concepto que tengo de mí, enlisté las características del tipo de mujer que me gustaría ser y en una especie de benchmark revisé qué me faltaba para llegar a ese fin. En un proceso mucho más fuerte y doloroso pedí retroalimentación sobre el tipo de persona que soy (véase la ventana de Johari), es ahí cuando uno conoce la verdadera desnudez del espíritu. En

esa zona no hay más máscaras y es donde muchos eligen no ver más, si te atreves a tener retroalimentación de los otros aunque no te guste, lo niegues e incluso te duela, entenderás la imagen que estás proyectando y aprenderás la lección más difícil: humildad. Pasando esta etapa viene la reconstrucción, plasmar aquello en lo que te quieres convertir, lo que quieres lograr (se dice que aumentan las posibilidades de obtenerlo si lo escribes), y realizar un plan de acción para llevarlo a cabo. No hay necesidad de comerse el mundo en un solo bocado, con realizar un paso a la vez, ¡uno, pero diario!, alcanzarás lo que te has propuesto. Comienza con metas pequeñas y prémiate por ellas. Por ejemplo, caminar diariamente 15 minutos durante 4 días a la semana. Una vez alcanzado un mes de esto, incrementa la meta (tiempo, distancia, velocidad, cualquiera). Si los viejos hábitos te traicionan, inténtalo de nuevo hasta que lo consigas. Platícale a tu entorno social de tu meta, eso creará un compromiso más grande contigo porque pondrá en juego tu palabra y te sentirás más seguro para lograrlo. Independientemente de los logros obtenidos, realmente el premio de limpiar la casa (en realidad la mente) será aprender una nueva forma de vida más consciente, más equilibrada, con menos ataduras y especialmente enfocada. En lo particular, no tiendo a buscar la felicidad, considero que esa llega en momentos más fugaces que la luz de una luciérnaga, en lo que creo y trabajo diariamente es mas bien en la plenitud.

Karla Covarrubias

Karla Covarrubias

Ecommerce accelerator, escritora, bailarina y hedonista que disfruta de la vida bajo los embrujos de un chai, café o la parafernalia de un buen vino.

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Fecha: 19 Octubre, 2015
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Categorías: Historias Home,
 
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