>> María José Castañer


¿Qué ha cambiado en mi?

Hace algo más de un año que no escribo, que no actualizo mi web ni organizo eventos. De repente todo me parecía rancio, superficial, de poco valor para mi y para los demás. Tenía que hacer una pausa y analizar qué estaba sucediendo, por qué mi vida no me hacía feliz “por dentro”. Necesitaba un cambio.

Pareciera que mi mente se resistía a todo lo que conocía, que estaba harta. Por lo visto nací con un gen inconformista… me faltaba “algo”. Entonces no sabía cómo describirlo pero hoy puedo comenzar a hacerlo.

En la película “El Cambio” de Wayne Dyer (con la que “tropecé”), Dyer habla de “el amanecer” y “el atardecer” de la vida. “El amanecer”es cuando todo es rápido, intenso, vibrante y exhausto. Pensamos que lo queremos todo y que somos capaces de cualquier cosa sin importar cuánto ni qué hacer para conseguirla. En el amanecer de nuestras vidas actuamos como si fuéramos orgullosos reyes, capaces de mover a ejércitos y masas, capaces de superar cualquier obstáculo y enfrentarnos a todo. Sin darnos cuenta llegamos al “atardecer” de la vida y seguimos actuando con las mismas “normas” que cuando estábamos en el amanecer de la vida. Según dice Dyer, el problema es que ya no funcionan igual y nos sentimos desorientados, incapaces e inseguros, “lo externo” ya no responde igual de bien a nuestra actitud, hay otras personas más preparadas y jóvenes pero, sobre todo, porque hemos experimentado que lo que avanza rápido es superficial.

Antes molaba deslizarse por la vida con rapidez y energía, con el aire moviendo nuestro pelo y sintiendo la libertad pero de repente comenzamos a pensar “hey, todo esto está genial, es como si me hubieran dado un enorme cubo de chuches pero ¿y si ahora intento saborear cada golosina hasta que se quede sin sabor? he ido tan rápido que me he perdido sus matices…” y nos paramos para observar.

Algo cambió. Mi instinto me llevó siempre a buscar nuevas experiencias mirando hacia delante (ego), hacia los lados (compañerismo) o hacia atrás (melancolía)  pero de repente surgió la pregunta “¿y si ahora miro hacia dentro?¿qué descubriré ahí?“… habiendo experimentado tantos “lados” me quedaba uno que siempre obvié: mi interior.

La historia de mi vida se inicia, como la de todos, con una infancia marcada por experiencias que nos dejan patrones que arrastramos; por una adolescencia donde “decidimos” nuestro futuro y por una edad adulta llena de pruebas y errores que confirman o desmienten creencias. Hace tres años decidí dejar de controlarlo todo y comencé a leer y observar mi interior buscando los matices de cada experiencia. Mi naturaleza es la rapidez pero decidí trabajar la paciencia, la comprensión, la observación y la humildad y lo que estoy viviendo está siendo una galaxia nueva y muy enriquecedora. He descubierto que aquí dentro estoy rodeada de paz y que no importa lo que suceda en la superficie porque la plenitud está en mi interior.

He leído, he visto y he experimentado pero sigo siendo una aprendiz, estoy en la juventud del aprendizaje. Aquí dentro no hay paredes, todo es inmenso… hay tanto por saborear que nunca se acaba. Cuando hablo de esto a aquellos que me preguntan y gustan de escuchar me dicen que escriba un libro porque les inspiro, que hay pasión, convicción y entrega en lo que digo. Puede que algún día lo haga pero por ahora mi alma me dice que siga aprendiendo y disfrutando de ello. Aceptar que no se sabe todo es liberador, aceptar que aporta más felicidad escuchar que ser escuchado es liberador, aceptar que no necesito nada es liberador, aceptar que hay algo más grande que yo que se encarga de velar por mi bienestar y que no necesito controlar nada es liberador, aceptar que puedo confiar en que mañana seré mejor persona de lo que soy hoy es liberador.

He aprendido que las mochilas que nos ponemos a las espaldas durante el amanecer de nuestra vida podemos dejarlas caer en el atardecer porque realmente ¿dónde las vamos a llevar cuando ya no estemos aquí? Lo único que debemos cuidar y llevar con nosotros es nuestra consciencia. Dejemos una impronta emocionalmente sana en la vida de los demás, adquiramos conocimiento de nuestras experiencias y dejemos todo lo material aquí. Aprendamos a desarrollar el desapego porque es la clave para poder evolucionar como ser viviente.

Namasté lectores.

 

Fecha: 2 febrero, 2016
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Categorías: Historias Home,
  • http://doripecharroman.blogspot.com.es/ dori pecharroman

    Qué bonito el recorrido que haces desde la necesidad de un cambio hasta llegar al desapego como clave para evolucionar.
    Namasté.

 
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