>> María José Castañer


Ser ciego para ser capaz de ver el mapa

Javier Álvaro

Llevo muchos meses yendo a un gimnasio de Alicante pero hace un par de semanas algo inusual llamó mi atención: descubrí un perro guía labrador tras la recepción. Llevaba su arnés a la espalda y ponía escrito en mayúsculas No me toques. Estoy trabajando.” 

Eran las 22:15 de la noche, salí del gimnasio y me dirigía hacia el parking a coger el coche y volver a casa pero a mitad de camino me detuve porque algo dentro de mi me pedía conocer al dueño o dueña de ese animal. Volví sobre mis pasos y pregunté a la chica de recepción. Me contó que era de un chico invidente que entrenaba allí desde hacía pocas semanas y como nunca me tropecé con él, decidí esperar para poder conocerle. 30 minutos después salió apoyado en el hombro de un amigo vidente y le pedí que compartiera conmigo una cerveza porque deseaba conocer su historia. Su nombre, Javier Álvaro, invidente y deportista en diferentes disciplinas como el fútbol para ciegos… Algo me decía que ese muchacho me enseñaría algo muy valioso.

Unos días después nos encontramos su padre, él y yo, y comenzamos la conversación con una cerveza, una tónica y un gran derroche de simpatía.

Javier Álvaro sólo tiene 21 años pero tiene mucha madurez y simpatía. Su ceguera le vino de nacimiento. Su madre percibió que algo no iba bien en el momento se lo pusieron al pecho: parecía que sus ojos reflejaban la luz.  Era el tercer hijo y en ese momento sus padres vieron un futuro incierto y comenzaron a tener muchos miedos. Ningún padre piensa que le vaya a tocar pasar por esto y todo se hunde. Como padres, ya es complicado sufrir los temores típicos al cuidar a un recién nacido. Ellos tuvieron, de hecho, que llevarlo al hospital por una asepsia a las semanas de nacer. El médico les dijo que sería un vegetal —aunque, por suerte, no quedaron secuelas—… añadamos una discapacidad a la combinación y el resultado os lo podéis imaginar: temor y ansiedad.

Pero conocieron a la ONCE que les acompañó en el crecimiento del pequeño haciéndoles descubrir que Javier tenía muchas posibilidades, talentos y actitud. Como cualquier niño, deseaba jugar, correr e interactuar con otros niños. Las limitaciones que sus padres veían en la vida de Javier, él era incapaz de verlas, para él todo era “lo normal”, lo que debía ser… y pasó una infancia llena de descubrimientos y juegos, hasta que, a los 3 años, comenzó a estudiar en una escuela como “integrado” (niño invidente entre niños videntes) siendo su adolescencia la etapa más dura, sobretodo porque se primaba el aspecto más materialista. Si no hubiera sido por sus padres y el trabajo de la ONCE no hubiera superado emocionalmente esa etapa. Luego estudió durante 5 años en una escuela de la ONCE. Fue una época de felicidad pero también de sobreprotección, donde percibió que la entidad ofrecía mucha seguridad emocional: tenían apoyo incondicional, se les brindaba muchas oportunidades y se les motivaba a formarse para que pudieran integrarse y ser independientes. Luego cada alumno decidía a qué dedicarse y muchos era vender el cupón, algo que a Javier le chirriaba: ¿cómo es posible que no tuvieran ganas de algo más? ¡si la vida está llena de oportunidades! … “no me gusta estar quieto“, dice.

Él era un alumno no interino, de modo que el contacto con la familia, los amigos, el exterior de la escuela y los obstáculos de la calle le hicieron sentir la vida de la escuela desde otra perspectiva. Para él la escuela acomodaba las mentes y la vida causaba un acicate en su deseo por superar cualquier obstáculo.

Desde bien jovencito le gustó el deporte, tal vez porque era una actividad divertida que le enseñaba sanos valores pero también porque le hacía sentir capaz. Capaz de superar obstáculos, retos y lograr objetivos. A los 14 años ya entrenaba en Judo al más alto nivel llegando a ser campeón infantil de los Sub16.

En un par de encuentros deportivos de la ONCE coincidió con gente del equipo de Alicante de fútbol para ciegos, jugó un poco con ellos y comenzó a interesarse por ese deporte. El Judo era su prioridad pero el fútbol comenzó a ser parte de su actividad hasta que, a los recién cumplidos 15 años, tras pasar solo la semana anterior en Alemania para disputar un campeonato, decidió cambiar el judo por el fútbol.

De mayor quiere trabajar en el deporte adaptado, en algún proyecto de inclusión de personas con discapacidad mediante el deporte que, para él, es la mejor herramienta que conoce para sociabilizar a las personas. Por ello está terminando quinto de la Licenciatura de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la UMH y ya está planificando sus prácticas: quiere organizar un macro evento deportivo donde personas videntes de todas las edades y condiciones físicas prueben los deportes para invidentes. Le gustaría que la gente disfrutara y conociera la cantidad de deportes que se pueden hacer. Para él “si creemos en la inclusión, no tendremos que cerrarnos a ningún colectivo. Cualquier equipo podría estar formado por personas videntes e invidentes y ser igual de divertido y emocionante.”

Con 21 años, Javier ha aprendido que su discapacidad es un don porque le permite ver las posibilidades a todo lo que le rodea. Como escuchante pensé que, aquellos que vemos, vemos peligros y nos generamos miedos pero Javier ha convertido su discapacidad en una oportunidad para no escuchar a sus miedos interiores, en un resorte para aprovechar lo que la vida le da. Me dio cierta envidia, la verdad. Ojalá aquellos que vemos dejáramos “de ver” para actuar y evolucionar sin miedos.

No tiene proyectos sino retos pero él describe su vida como “normalizada“. Para Javier, todo en su vida es normal, somos los demás los que vemos los problemas y, sin embargo, él siente que tiene una vida plena, completa: sus padres admiran su actitud constructiva, perseverante y de superación, tiene muchos amigos y consigue lo que se propone. Para su padre Juanjo, su hijo Javier es su maestro de vida, siente que no necesita protegerlo, que es autónomo y lo define como “un fiera“. Se nota el orgullo y sus ojos transmiten un amor incondicional, de esos que dicen “es mi ídolo“.

Cuando le pregunté qué slogan definiría a su hijo si fuera un producto, no tardó ni un segundo en decirme: “Sería: Nike. Just Do It!”. Ciertamente yo percibí lo mismo. Javier es como Niké, la diosa griega de la victoria, capaz de correr y volar a gran velocidad, portadora de buena suerte —la que parece acompañarle siempre—, como su actitud, que le hace escribir su mapa a pesar de no ver el camino.

Al final, todo es un camino y tanto sus padres como Javier van descubriéndolo porque, como dice este deportista: “hay que tener gusto por el reto porque o tienes ganas de moverte o entonces si que es muy fácil estar en riesgo de exclusión.”

Es cierto Javier, la vida es demasiado magnífica para desperdiciarla entre miedos y obstáculos, mejor verlos como caminos de un mapa que nos orientará hacia algún tesoro. Como ese que descubrí tras mi repentina decisión de volver sobre mis pasos para saber quién era el dueño del perro guía que había tras la recepción del gimnasio.

María José Castañer

María José Castañer

Gestora de proyectos de branding. Dirijo proyectos para marcas que piensan en el futuro y desean dejar un legado a la sociedad. Vegetariana y yoguini.

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Fecha: 11 Octubre, 2013
Visitas: 4.542
Categorías: Espiritual, Inspirador,
  • Leticia Lledó

    Que gran historia Mª José! Gracias por quedarte a conocer al dueño del perrito y poder compartirla con nosotros. Es curioso porque en la vida muchas veces nos dicen “Quítate la venda de los ojos” y en ocasiones más nos valdría ponérnosla y tal vez así podríamos afrontar lo que a veces llamamos problemas y en realidad no son más que grandes oportunidades:)) Saludos

    • Y yo encantada de dejarme llevar cuando mi intuición me dice “¡vuelve!” 😀 sobre todo para ayudar a todos a recordar que los límites nos los ponemos nosotros… ¡Un abrazo!

  • @Javi_Lopz

    Con posts como este deberíamos levantarnos o acostarnos todos los días Mª José, a modo de libro de cabecera pero en versión post.
    Gran historia de vida!! Gracias por contarla!! Saludos!!!

    • Hace unas semanas sugería sustituir los telediarios por TEDTalks y las series por libros de diversos temas.

      Si en lugar de canales de telebasura fueran canales de documentales clasificados por nivel o sector cultural (arte, fotografía, geografía, historia, tecnología, etc.) los temas tratados en esta tribu deberían estar visibles al acostarse, frente a nuestra camita, dándonos una ración de 15 minutos como premio a nuestro día 🙂

      • @Javi_Lopz

        Exacto!!! Saludos!!!

  • valdelvirabusiness

    Javier, Just Do It! Me ha encantado!

  • enricoahrens

    5 palabras: Im-pres-io-nan-te

    • Impresionante es que este chico haga lo que haga 🙂

      Pronto lo tendremos en el primer Pecha Kucha que mi asociación, ACREA, está organizando. Será un honor ofrecer un escenario a una joya así y que influencie a otras mentes.

  • Me alegra que os haya gustado el artículo 🙂 Deberíamos meditar más sobre esto para ser capaces de desarrollar nuestros sentidos.

  • Puedes ver más allá de lo que tus ojos te permiten ver, qué gran demostración.

    • Javier es de esas personas que deslumbra por su humildad y su visión de lo que es “natural”… se le admira con facilidad llegado el minuto 5 de una conversación con él 🙂

  • Staff Virgin Active

    Es un crack! En virgin no nos olvidamos de ti! Ni de Chip tampoco! Mucha suerte!

  • Domicio De La Aldea

    Como guía visual de un atleta invidente aprendo en cada carrera que son ellos los que nos enseñan el camino, gracias por la historia Maria Jose

 
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