>> María José Castañer


¿Tan importante es llegar a la meta?

Soy una persona inquieta, que identifica los retos y miedos como aventuras pero yo antes no era así. Hasta hace unos años era bastante inflexible con mi vida. Como seres humanos nos perdemos tanto… Siempre andamos planificando e intentando tener todo controlado. ¿Tan importante es llegar a la meta?  La humanidad está cegada con los prejuicios y creencias que han heredado de sus generaciones pasadas y se le ha atrofiado su capacidad natural de adaptación, de sorprenderse y aceptar los cambios.

A mí me ha pasado. Yo no aceptaba un cambio en la ruta marcada —era exigente incluso en la puntualidad de una reserva para comer en un restaurante— y ahora busco el cambio, presiento la diversión en él, prescindir de ese control me ha liberado. Hemos creado y obedecemos normas de protocolo existencial, pero son nuestras normas y, como creadores, tenemos el poder de cambiarlas pero ¿por qué no lo hacemos aún a pesar de ser un yugo y sentirlo como tal? ¿no os adviene la sensación de ahogo alguna vez? A mi me gusta explicarlo bajo la analogía de quien planifica un viaje.

Nos dan 3 semanas de vacaciones y quieres hacer un viaje a una ciudad, pongamos Barcelona. Buscas hotel, planificas ruta por carretera y actividades a realizar en esas semanas. El hotel te dice que no tiene disponibilidad para esas fechas. Buscas otro que te han recomendado pero en esas fechas sólo les quedan camas individuales y tu quieres ir con tu familia. Cambias de estrategia, dejas de lado el hotel y comienzas por el vuelo. Resulta que los billetes en esas fechas son prohibitivos y la opción del tren es menos atractiva pero más económica. Reservas con tus recelos y vuelves al asunto del hotel. Revisas nuevos foros y encuentras una opción interesante, es un poco más cara pero entra en tu presupuesto. Reservas las noches y te sientes liberado. Ya podéis comenzar a preparar el viaje. Llega el día y el coche y la familia están listos. Iniciáis el viaje con una ruta marcada en el mapa y un tiempo estimado. Has calculado hasta los descansos y hecho cruces en aquellos sitios en los que podríais parar si os pilla cerca. Has planificado hasta el mínimo detalle. Tu previsión es llegar a Barcelona en 8 horas como máximo. Ha sido difícil, no has disfrutado mucho por culpa del estrés pero ya está listo.

Y algo parece confabular a tu contra de nuevo. Comenzáis a tropezar con camiones, un par de accidentes, retenciones y algún desvío… ¿Pero qué sucede? ¡Parece preparado! Tus nervios comienzan a crisparse, la impaciencia hace acto de presencia anulando la diversión y el amor por lo que te rodea y lo empiezas a pagar con tus hijos y tu pareja. Tres horas más tarde ya te estás arrepintiendo de haber decidido organizar el viaje, con lo a gusto que estarías en casa, tranquilo. Ya parecía “costar” en el momento comenzaste a planificarlo ¿verdad?

El viaje nos da oportunidades de admirar lo magnífico de las sorpresas pero somos incapaces de apreciarlo. En lugar de apreciar que en el segundo desvío estamos pasando por un pueblo de lo más pintoresco o que hay un castillo espléndido justo a nuestra izquierda, más pronto que tarde estáis todos discutiendo y llegáis a Barcelona con mucho retraso sobre lo planificado. Enfadados por la situación, con vosotros mismos, con vuestra familia… en realidad estás enfadado con el mundo pero lo pagas con quien tienes cerca. Es común.

Y te lo has perdido todo. Sí, TODO. Tu obsesión por la meta te ha hecho perder literalmente el norte. Has despreciado las experiencias inherentes al viaje que te regalaba el destino. Has menospreciado el valor de tu familia al acompañarte en este viaje. Has elegido DESEAR Barcelona en lugar de DISFRUTAR del viaje. Decidiste que era más importante llegar que vivir.

Te perdiste el espléndido castillo al centrarte en las señales, no caíste en la amabilidad de las personas de un pueblo por no parar a tomarte un café, no saboreaste la gastronomía de una aldea que te ofrecía un desvío ni aprovechaste uno de los accidentes para jugar con tus hijos al “veo veo” mientras esperabais que abrieran el tráfico de nuevo. Simplemente, te lo has perdido todo.

Ahora te lo pregunto de nuevo. De verdad, ¿son las metas más valiosas que el propio camino?… Pues así han sido la mayoría de las personas que he conocido en mi vida, todavía me encuentro alguna. Para mi suerte, hace años aprendí a dejarme llevar y desarrollé mi capacidad de SENTIR. De saborear, en su más amplio sentido, cada instante. Porque nuestros sentimientos son la llave de la felicidad. Ni el dinero. Ni el trabajo. Nuestros sentimientos nos conectan con la energía que nos rodea y ser capaz de dejarme llevar con alegría e ilusión aceptando los cambios que la vida me ofrece ha despertado en mi de nuevo el disfrute por la sorpresa. Ciertamente, es la mejor enseñanza que he podido obtener de la vida.

LAS METAS para mi se han convertido en las excusas con las que poder SENTIR la existencia y conectarme con la energía que crea todo. Intentadlo. Definid una meta pequeña y después observad a vuestro alrededor “a ver qué pasa”. Si desarrolláis mínimamente ese “observador” interior veréis lo magnífico y alucinante que es en si cualquier recorrido por pequeño que sea. Yo un día me cansé de controlar y comenzó mi mejor viaje: el del descubrimiento de la vida.

María José Castañer

María José Castañer

Gestora de proyectos de branding. Dirijo proyectos para marcas que piensan en el futuro y desean dejar un legado a la sociedad. Vegetariana y yoguini.

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookLinkedInPinterestGoogle Plus

Fecha: 24 Junio, 2014
Visitas: 2.306
Categorías: Estilo de vida, Inspirador,
  • Gran post! planificar siempre está sobrevalorado! un saludo!

  • Planificar es necesario pero cegarse con el objetivo y no ser flexible es lo que lleva al desespero y desazón. Centrarse en los procesos, eso es más divertido —e inteligente— 🙂

  • Muy bueno! Muchas gracias compañera, una gran lección 🙂

  • May Collado

    queridisima Maria José

    te adjunto link de un poema que me gusta llevar conmigo, y leerlo cuando pierdo el objetivo….un beso y que tengas un día de lo más ameno.gracias por tu post..

    http://www.pixelteca.com/rapsodas/kavafis/itaca.html

  • Me resuena mucho tu artículo Maria José. Muy claro tu relato de viaje sobre como controlamos todo y nos perdemos el vivir. Es como una voz controladora y sobreprotectora que nos arrastra… La conozco y solo con amor he podido acogerla y calmarla un poco… para que deje de tener tanto miedo y ansiedad, y me permita fluir y disfrutar del bello proceso de la vida

    • 😉 Si te sientes identificado te gustará “Conversaciones con Dios” de Neale Donald Walsch. El primer libro habla sobre esto y es magnífico!

      • Si! lo he leído y es muy clarificador! aunque luego fue la psicoterapia corporal la que me dio la puntilla para soltar pesos y abrir corazones. Un abrazo!

 
Mapmakers en Facebook Mapmakers en Twitter Mapmakers en Google Plus Mapmakers en Youtube Mapmakers en Pinterest Mapmakers en Foursquare Mapmakers en Instagram Mapmakers en Linkedin
Considérate empujado