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Un negocio de papel

Clemente es un abogado de profesión. Bastantes años gozó de un espacio de confort trabajando en corporativos, bajo la protección de un salario fijo y muy buenas prestaciones. En un momento dado, la vida lo pone a prueba. Como muchos, pierde su empleo por las circunstancia de crisis en el país. Durante su etapa de bonanza, Clemente se decía contento pero en sus adentros, sabía que no lo estaba. A pesar de su estabilidad, no disfrutaba de su trabajo. Añoraba en silencio sus años de escuela secundaria, en especial sus talleres de artes plásticas. Soñaba con su propio taller lleno de papel, pintura y sus creaciones de “papel maché” y otras artesanías con insumos baratos. La vida lo llevó por otro camino y Clemente sentía que ya era tarde para regresar a su sueño de adolescente. Con más de 35 años, familia y tres hijos, veía difícil romper con toda una trayectoria profesional en la abogacía. Veía imposible montar un taller. No tenía ni el espacio ni el tiempo. No tenía cabeza para pensar en eso. Al quedar desempleado, se vio obligado a aceptar un ofrecimiento en un pequeño bufete, para laborar en una de las actividades más ingratas para un abogado. Promover juicios ejecutivos mercantiles de deudores morosos, que en la mayoría de los casos terminan en embargos. A modo de prueba, el bufete encomendó a Clemente un caso particularmente difícil. Evaluar un caso de embargo de una viuda desempleada en edad adulta. Casi arrastrando los pies pero con ánimos por la oportunidad otorgada, el abogado visitó de inmediato a la señora Ernestina para ponerla en antecedentes… y a ojo de buen cubero, revisar los bienes que poseía para proceder al eventual embargo, cosa que le revolvía el estómago sólo de pensarlo. Hoy, cinco años después de la visita, Clemente aún no encuentra las palabras exactas para describir lo que sucedió esa tarde. Hubiera sido un momento sin importancia, pero más bien fue de magia y claridad. Al entrar en la vieja casa de la señora Ernestina, Clemente vio su sueño hecho realidad. Ocurrió en un segundo, pero fue suficiente. Tiempo-espacio-materiales-manos, los elementos necesarios para crear artesanías. Ernestina no tenía duda sobre el motivo de la presencia del abogado. Era para cobrar la vieja deuda. Por eso se sorprendió cuando Clemente, después de presentarse, le dijo tartamudeando “señora, estoy aquí porque vamos a ayudarnos”. Veloz, la mente del abogado trazó un plan de producción y se lo comunicó a Ernestina. En menos de dos horas y arremangado, compartió con la señora los métodos para crear artesanías con el uso de moldes básicos como globos, y cajas, la elaboración de engrudo y el pegado de trozos de papel periódico, materiales que abundaban por todos lados en la casa de la señora. Con los conocimientos transmitidos, Clemente encargó a Ernestina un determinado número de piezas para ser terminadas en un plazo de 5 días. El abogado se encargaría de la pintura y conseguiría vender las artesanías por internet. Si se terminaba a tiempo, una parte de la deuda de la señora se pagaría, conseguirían un plazo para pagar el resto y quedaría algo de dinero para ambos. Esa tarde Clemente no comunicó a su bufete que procedería a embargar, más bien pidió un plazo de 8 días para pagar, así fuera con su propio

dinero. Tomó el riesgo, las artesanías fueron terminadas antes de tiempo y también antes de tiempo fueron vendidas. Ernestina consiguió un plazo para pagar su deuda pero lo más importante, ambos iniciaron una gran amistad y comenzaron con entusiasmo lo que más adelante sería su gran empresa y de muchas otras personas que se integraron. Clemente abandonó la abogacía y hoy por hoy, le queda muy claro que aquella tarde histórica, su mayor tino fue abrir muy bien sus ojos, su mente y su corazón. La palabra “compartir” tomó un significado primordial en su vida. Sabe que en los sucesos insignificantes pueden estar las claves para revolucionar una existencia, o dos, o más. Su negocio que ahora es grande, comenzó pequeño pero grandes cimientos. Sonriendo y uniendo puntos hacia atrás, Clemente entiende que una crisis no es lo peor que puede suceder. Una crisis es una ventana que se abre para descubrir oportunidades que no eran tan obvias, para descubrir de qué estamos hechos, para sacudirnos de nuestro espacio de comodidad y emprender algo que por años teníamos postergado. Para mostrar al mundo que se puede ayudar y compartir con los demás antes que pensar en resolver nuestros propios problemas. Y que al final del día, abriendo bien los ojos y la mente, nos damos cuenta que la solución está enfrente. La historia que acabo de contar es ficticia, pero inspirada en bastantes historias verídicas famosas y no tan famosas, aún más sorprendentes. Y es verídico mi gran interés en compartir en este espacio grandes historias sobre empresas muy pequeñas, basadas en el papel y otros insumos igual de básicos y baratos. Les llamo negocios de papel, son reales y pueden llegar a cambiar vidas. Y nunca lo olvides: la solución está enfrente, sólo abre bien tus ojos y tu mente.  

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Economista infiltrado en el mundo de la tecnología. Alborotador constructivo en el microcosmos y macrocosmos de los negocios. Obsesivo por imaginar el mundo que aún no existe.

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Fecha: 28 Septiembre, 2015
Visitas: 2.645
Categorías: Historias Home,
  • Hola Octavio. El trío Crisis + Soluciones + Compartir puede ser una gran idea para salir reforzados de esta situación. Muchas gracias por tu post inspirador.

    • Octavio López Guerra

      Hola Dori. Sobre todo en tiempos de crisis, ser generoso rinde sus frutos, nos da lecciones inesperadas, de rebote nos ayuda a ser mejores. Entre ser egoísta y esperar ayuda, a ser generoso y ofrecer apoyo, en la crisis, la segunda opción es lo mejor.Saludos desde Mx!

  • Hola Octavio!! Me ha gustado tu post. Siempre podemos ir mas allá de lo obvio y encontrar soluciones ceativas a nuestros retos. Un abrazo. Delfina

    • Octavio López Guerra

      Hola Delfina! Abrir ojos y mente en un evento de crisis espontánea es de lo más complicado. Los Mapmakers tenemos la consigna de inspirar a los demás a encontrar en la crisis un aprendizaje, una ventaja y una posibilidad de mejora. Saludos desde Mx.

 
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