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La Cadena Humana, el Máximo Potencial del Grupo y del Individuo

La Cadena Humana.

El Máximo Potencial del Grupo y del Individuo.

Ciudad de México, septiembre de 2017. En las zonas de desastre con edificios colapsados, imperan las decisiones en tiempo real, las acciones prontas porque el tiempo se acaba. Se ha dicho que la ONU marca el estándar de 72 horas para declarar sin vida una edificación derrumbada, sin embargo, la experiencia mexicana de 1985 mostró claros ejemplos de personas que sobrevivieron hasta 10 días bajo los escombros. La consigna oficial es retirar los restos de concreto y varilla cuanto antes, con la maquinaria que siempre espera al lado de las zonas cero. Pero se sabe que una máquina removiendo los escombros es sinónimo de muerte. O ya no hay personas vivas o los que queden terminarán por morir aplastados por los movimientos implacables de los monstruos CATERPILLAR.

La conciencia de la hora fatal está presente en todos y cada uno de los voluntarios. Los grupos se relevan, los elementos altamente calificados aplican la tecnología, la experiencia, conocimientos y mejor criterio para localizar vida debajo de los escombros, mientras apremian a los elementos rasos, las mujeres y hombres hormiga, los que remueven los escombros con precisión quirúrgica levantando piedra por piedra, cortando las trabes con picos y mazos en trozos manejables, en tanto los voluntarios de las palas depositan cascajo en cubetas altas, cubetas industriales.

Cada cubeta es cargada con un trozo de trabe más alto que el borde y es rellenada con cascajo, concreto pulverizado, piedras. Las cubetas vacías alineadas, son proporcionadas por elementos ubicuos. Aquél que grita “¡bote!” recibe al instante una cubeta vacía. Es ahí donde comienza la máxima prueba de resistencia en una zona de desastre: la cadena humana.

El reto uniforme e implacable de la cadena humana.

Una cubeta rellena es levantada de inmediato por el primer eslabón de voluntarios. Al grito de “¡cadena!” surge de inmediato una alineación interminable de guerreros de todas edades y sexos, de todas las complexiones. La cubeta llena hasta el tope de concreto comienza a pasar de mano en mano. Al instante ya hay otra cubeta llena. Mismo proceso, constante, hasta que la zona está limpia de cascajo. El peso de ¡una sola cubeta! es radical. Pero no será una, serán 200 cubetas como mínimo, las que desfilarán. El polvillo flota, cala los ojos y la nariz, pero nadie se queja, nadie rompe la fila, nadie tira la cubeta, no hay errores, no hay tiempo de fallar, nadie falla, nadie quiere verse mal en la cadena, el reto es el mismo para todos. No vio a nadie fallar ni mostrar dolor. Por ende, la cadena es exigente, implacable, mecánica, parece interminable.

En algún momento se termina la maniobra. Todos con tapabocas, cascos, todos en modo-guerrero, en modo-bestia, no existe el dolor y si hay potencial maximizado. Al ser yo el primer eslabón, volteo a mi lado para dar el saludo de camaradería a mi vecino, sólo un movimiento leve de cabeza, no hay tiempo para celebrar, en otro lado ya se grita otra cadena y tenemos que acudir de inmediato. Mi vecino, mi compañero de al lado, es mujer, de estatura media y complexión muy delgada. Ella respondió al igual con un movimiento de cabeza, en su mirada pude ver que comprendió mi saludo, que fue más que solo un saludo, sé que ella pudo ver mi sorpresa-respeto-reconocimiento, en ese orden. Le pasé 200 cubetas de concreto y no falló ni se quejó, se jugó el físico al igual que todos.

No hay sexo débil, el potencial humano es extraordinario y vale para todos. Quienes participamos una sola jornada de rescate o quienes participaron más, ya no somos los mismos, descubrimos capacidades que solo momentos extremos pueden mostrar. No vi un sólo lastimado, golpeado o cansado. Solo vi seres humanos en su mejor versión, quizá recién descubierta. Y en lo sucesivo, seguro que no lo olvidarán.

Las mayores y más dolorosas pruebas siempre han mostrado al ser humano que no hay barreras ni límites. Las barreras son autoimpuestas, son decisiones personales. El potencial está ahí, para todos. Sólo hay que tomarlo. Con valentía y decisión. No hay más.

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Alborotador constructivo, promotor de empresas sociales rentables, generando disrupción con proyectos sociales.

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Fecha: 15 octubre, 2017
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Categorías: Historias Home,
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